En marzo de 1971, en una entrevista concedida a el tiempo, Nereo decía que trataba de " aportar un poco de técnica y buen gusto a la fotografía. No solo me interesa el documento sino la asociación de la parte artística y el mensaje". Esta frase revela la necesidad que el fotógrafo sentía por ir más allá del encasillamiento con que rutinariamente se le conocia en el país, es decir, como un gran reportero gráfico, como el notable documentalista que había dejado un registro muy poderoso de la vida cotidiana de centenares de personas y trabajadores humildes de muchos rincones del país. Sin embargo, y como lo había señalado la crítica de arte Marta Traba unos años atrás, Nereo imponía un estilo, una clara ambición estética que iba más allá del valor testimonial de sus registros.
(JEO 770. 92 L925)
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