Estos viajes en torno a la buena cocina, en los que Álvaro recorría tanto plazas de mercado y negocios autóctonos pequeños como restaurantes top, eran tranformados en vívidas narraciones que atrapaban por su calidez y su atención al detalle. 120 columnas, publicadas en un lapso de nueve años, es su legado en Vivir en El Poblado, aporte que se extendió a proyectos adicionales que se quedaron en el camino y a los que Álvaro contribuyó inmensamente con su conocimiento y entusiasmo. ( JEO 641.092 N322 )