A la llegada de las huestes españolas, la región noroccidental fue esceneario de una vigorosa resistencia por los indígenas que la habitaban. Los aborígenes de lo que hoy es Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda, en su afán defensivo, pelearon, incendiaron los poblados españoles, huyeron a lugares alejados en busca de refugio e incluso ofrendaron su propia vida. Las primeras incurciones al territorio antioqueño las hicieron Rodrigo de Bastidas, Juan de la Cosa y Juan de Ledesma con el objeto de someter a los pueblos indígenas y obtener poder militar en las zonas incorporadas a la Corona, al tiempo que se recuperaba la inversión hecha en la financiación de la campaña conquistadora.
(JEO 918. 61 C718)
Comentarios
Publicar un comentario