Por su calidad literaria, este libro constituye una sorpresa en un país donde el arte de la escritura ha venido a menos, a pesar de tantos talleres y festivales de toda clase donde se exhiben los nuevos genios. Si en sus páginas hablan los muertos, es porque los muertos no paran de hablar. los muertos de Comala o de Spoon River, que aprenden todas las lenguas para asustar a los vivos. Sus voces son el recuerdo del mundo. Excepcional en la poesía colombiana por el tema y tratamiento, cuenta con minuciosa veracidad la historia de una de las más famosas casas de citas de Medellín. Criado en ella, para el autor, Carlos Mario Garcés, es experiencia vivida, no dudoso relato de segunda mano.
(JEO C861.6 G216)
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