Sobre el tema de la cocina se ha hecho y se hace mucha literatura, lo cual es digno de encomio. Pero faltaba eso, faltaba el dato científico, la autoridad científica que asentara el placer de comer y el arte de confeccionar comida, con todas sus implicaciones vitales y sensuales, en la verdad profunda del nacimiento biológico del ser humano. Ese es el principio y fundamento. Afortunadamente, teníamos en este país al que podía, antes que nadie en el mundo, teorizar científica y claramente esa especie de verdad perogrullesca que cocinar hizo al hombre.
(JEO 394.12 C795)
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