Los restos del vellocino de oro es una maravillosa novela de Alfredo Vanin. Hace mucho rato no leía en la literatura colombiana un texto tan comprometido con la forma y al mismo tiempo con la anécdota, mediante un equilibrio que ya desearían alcanzar los mejores escritores. Pienso que estamos viviendo en nuestro país, una época de total despreocupación por los problemas de la forma literaria, para privilegiar la anécdota contada de cualquier manera, casi siempre ordinaria. Contar una historia no es demasiado difícil, pero hacerlo en forma literaria es lo que distingue al auténtico escritor. En sus tesis sobre la "buena" literatura, tan sugerentes de motivos de controversia y reflexión, Harold Bloom propone como criterios de valoración, entre otros, los componentes metafóricos, lingüísticos y cognitivos de la obra. Estoy seguro de que Los restos del vellocino de oro es una novela escrita en esta dirección. Se advierte en ella un paciente, decantado, sereno y deliberado propósito formal.
(JEO C863.64 V264)

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