En uno de sus más importantes textos, dice María Teresa Uribe de Hincapié que las naciones son, ante todo, comunidades imaginadas. La conciencia de nación se va fortaleciendo a medida que las personas que habitan un territorio imaginan lo que las mantiene unidas. En el siglo XIX, cuando los caminos eran precarios y las poblaciones vivían aisladas unas de otras, los habitantes de esta región no podían saber qué había más allá de las montañas. Durante mucho tiempo se ha pensado en Antioquia como un territorio cruzado por dos cordilleras. Se ha desconocido la presencia del mar, se ha ignorado la diversidad de pensamiento de sus pobladores. Es el momento de conversar sobre nuestras comidas y preguntarnos cuánto ha cambiado la mesa antioqueña.
(JEO 394.12 V868)

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