Desde una época ya bastante remota los pueblos de Mesoamérica escribían, por medio de pinturas y jeroglíficos, tanto historias dinásticas como documentos geográficos, legales y fiscales. Estos códices, únicos en América fueron, pasada la conquista española, una de las fuentes de dónde descendientes de la nobleza indígena, ya peritos en el arte de escribir a la europea, bebieron el legado maravilloso de crónicas y documentos muy variados sobre la historia, la literatura y la civilización indígena que nos heredaron. Por otro lado conquistadores y misioneros, médicos, administradores o juristas españoles cosecharon riquísimas noticias.
(JEO 708.972 I597)

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