La comida de los colombianos no varió fundamentalmente durante el siglo pasado, como sí lo hicieron las instalaciones de cocina y comedor, como sí variaron la etiqueta y las maneras. La llegada de una utilería diferente no significó que no volvieran a prepararse los mismos platos. Tal vez se añadieron algunos, pero ninguno fue desterrado. En los últimos treinta años del presente siglo, sí se registra en Colombia un cambio fundamental respecto a los hábitos alimenticios, ocasionado entre muchas razones por el crecimiento de las ciudades, por las jornadas de trabajo que forzaron al empleado y al obrero a realizar por lo menos una comida fuerа de la casa. Por el ingreso de la mujer a la fuerza laboral del país, que disminuyó el personal de servicio doméstico y que ocupó a la antigua ama de casa, hoy profesional. Todo esto precisó la aparición de comidas rápidas y productos precocidos en nuestros mercados.
(JEO 394.1209861 M386)

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