Muchos libros hay de cocina. La mayor parte destina-dos a sacar de apuros a la señora ciudadana cuando ella o su marido han hecho una invitación comprometedora. Entonces, cuando se va a echar la casa por la ventana, se busca el libro y se acredita la cocina doméstica con platos extraños y costosos. Este libro tiene otro objeto. Nuestros campesinos, el ama de la casa aldeana, no suelen saber lo suficiente para mudar los platos, para mejorar su presentación en la vida ordinaria, para los comen-sales de todos los días. Siempre la misma. Aburre la monotonía, hace menos atractivo el momento cordial de las comidas. Por eso creemos útil ayudar a las dueñas de casa que no saben, o que no creen, a creer y poder. Creer que con los ingredientes de que ordinariamente se dispone en nuestros campos, se preparan platos exquisitos y se sale de la rutina…
(JEO 641.59861 A664)

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