Hace varios años, un muchacho beduino descubrió por casualidad algunos manuscritos en una cueva próxima al Mar Muerto. Poco a poco despertaron la curiosidad de un grupo de investigadores. Nuevos hallazgos se sumaron al primero. Entre ellos figuraban libros bíblicos y no canónicos, como también una serie de escritos desconocidos. Los rollos, pertenecientes a la biblioteca de una secta judía cuyos principios parecen preceder al cristianismo y coincidir con él en ciertos aspectos, provocaron verdadero revuelo entre los estudiosos del Antiguo y del Nuevo Testamento. En The New Yorker (1955), en forma abreviada, Edmund Wilson publicó por primera vez la curiosa historia. El entusiasmo de los lectores lo impulsó a ampliar su trabajo y a ofrecerlo como libro. Las sucesivas ediciones se agota- ron rápidamente. La obra resume brillantemente las circunstancias y peripecias del extraordinario descubrimiento y expone en relato ameno y vivaz tanto los problemas provocados por él como las controversias, agrias a veces, levantadas en torno suyo.
( JEO 296.155 W746)

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