La verdad es que no sé cuándo he comenzado este libro. Había tomado unas notas en lugares donde he comido, de Sevilla y sus pueblos. Al recoger estos papeles, desordenados sobre mi mesa, al repasarlos, he pensado que había materia. El ajustarlos ha sido tan grato como tomarme unas vacaciones, pues los papeles se hicieron libro casi sin desearlo. ¿Acaso el libro tan esperado sobre la gastronomía de Sevilla? ¿Rellenar con él este pertinaz hueco en nuestra cultura popular? No, por Dios. No pretendo tanto. Mis posibilidades son harto limitadas para acometer la gran obra sobre los platos sevillanos. Ese desbordante volumen llegará, no cabe duda, escrito por gentes más eruditas y reposadas. Mientras tanto, el libro que está en tus manos es una aproximación a la cocina de Sevilla (harto andaluza, además); a su cotidiana presencia en nuestras costumbres. Puede, y de ahí mi intención, contribuir a su conocimiento y recuperación, y a que, entre todos, la pongamos en el escalafón de las suculencias que merece.
(JEO 641.594686 A454)

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