La polémica sobre grasas vegetales o animales está servida desde que la industria de la alimentación empezará a preparar nuevos alimentos a partir de productos de desecho de otras industrias. Hoy la margarina imita a la mantequilla, los tronquitos al cangrejo y las angulas sintéticas a las de Aguinaga, y es previsible que esta tendencia sea cada vez más acusada. En la manufactura de todos estos productos se suelen utilizar- aunque no siempre se especifique claramente-grasas de origen vegetal, grasas buenas para la salud, en palabras de los frecuentes mensajes publicitarios, respaldados por figuras más o menos conocidas, con que nos bombardean los distintos medios. Miguel Aguilar, tras muchos años de investigar en el campo de los lípidos, nos muestra cómo la realidad es muy distinta y nos ayuda a desenmarañar la complicada madeja artificialmente tejida alrededor de las grasas, y a comprender su mensaje oculto.
(JEO 613.284 A283)

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