Obra maestra de Onetti, El astillero instaura, en el espacio corroído de depredación y deterioro que enuncia su título, una alegoría de la condición humana que es o puede ser a la vez la alegoría de un país y un tiempo concretos y una visión refleja de la esencial precariedad de la condición humana. Al propio tiempo, culminando el ciclo narrativo en torno a la decadencia y muerte de Junta Larsen, El astillero, relata, en su escritura sofocante, polivalente y angustiosa, a la vez esta historia externa y su envés, lo que discurre subterráneamente, lo que se nutre de la parte de la sombra y la ambigüedad, lo que es fundado en la escritura y se desliza en los intersticios y zona de sombra de la conciencia.
(JEO U863 O58)

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