Colombia es un país reconocido y destacado por su diversidad cultural y gastronómica, producto del encuentro de las tradiciones e historias propias de cada región del país; en las que sobresalen extensas manifestaciones de apropiación de tradiciones sociales y comunitarias, que confluyen en la creación de preparaciones culinarias que buscan integrar las tradiciones ancestrales con la generación de apuestas novedosas, a fin de rescatar y perfeccionar la esencia de cada rincón del país y consolidar cartas de presentación ante propios y extranjeros. Particularmente, la cocina tradicional debe ser considerada como un aspecto social, en el que se vinculan dos procesos importantes como lo es la producción y el consumo. Meléndez & Cañez, (2009) reconocen que la alimentación es un hecho social complejo que abarca la implementación de aspectos materiales y simbólicos que actúan como "diferenciados y diferenciadores". Sin embargo, es en la cocina tradicional donde se concretan conocimientos que logran permanecer como parte de una identidad y herencia cultural única, a pesar del constante cambio que vive el mundo en general. Factores como el desarrollo global, las demandas laborales y la escasez de tiempo disponible, ha incidido indirectamente en el opacamiento de las tradiciones ancestrales, particularmente en las regiones o ciudades de mayor desarrollo, donde incluso aspectos tan generales como la alimentación se ha visto fuertemente influenciado por prácticas externas de menor exigencia en calidad de tiempo. Para los antepasados la diversidad gastronómica dependía de la variedad de recursos naturales disponibles en la zona; sin embargo, actualmente las personas en general se han convertido en consumidores masivos de lo que el mercado en general ofrece. Por ello, la riqueza y diversidad gastronómica específicamente en Colombia, es una apuesta de patrimonio intangible, que requiere de un enfoque correcto.
(JEO 641.01386115 M519)

Comentarios
Publicar un comentario