Para hacer una historia de las bebidas, aunque sea breve, hay que referirse a las antiguas y a las nuevas, a las populares y a la refinadas, con las modificaciones que se fueron introduciendo al pasar el tiempo. Las bebidas no son solo alimentos. Desempeñan, desde siempre, un papel de estimulantes, de instrumentos de evasión; a veces, como ocurre entre ciertas tribus indias, la embriaguez llega incluso a ser un medio de comunicación con lo sobrenatural. Sea como fuere, el alcoholismo no dejó de aumentar en Europa durante los siglos que nos ocupan. Posteriormente se le añadieron excitantes exóticos: té, café, y ese estimulante inclasificable, ni alimento ni bebida, que es el tabaco en todas sus formas.
(JEO 641.209 B825)

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