Conócete a ti mismo: es el tema de toda antropología filosófica. Antropología filosófica es reflexión de sí mismo, un intento, siempre reiterado, del hombre para comprenderse a sí mismo. Ahora bien, reflexión de sí mismo puede interpretarse en dos sentidos, según que el hombre se detenga en lo vivido y se ponga a sí mismo para la exposición o se conviertan para él en problemas de conocimiento la vida y él mismo, según plantee la cuestión partiendo de la vida o del conocimiento. Mientras permanezca en el engranaje de la vida, le basta obtener claridad sobre su vida. Proporciona expresión a lo vivido. Habla por su propia experiencia de la vida y busca el sentido y significación de lo que ha vivido y experimentado. ¿A qué necesita, al principio, de acotaciones de conceptos y largas disquisiciones sobre lo que sea el hombre? Se entiende a sí mismo y se hace inteligible para los demás. Esto le basta. Corresponde a ese sector la inabarcable diversidad de manifestaciones del hombre sobre sí mismo y sobre los demás hombres, en que formula sus experiencias de la vida. Intenta contemplar la vida y estructurarla; forma ciertos conceptos de la vida en que se comprendan procesos vitales. Ciertas entonaciones de la vida adquieren representación: las que expresan una actitud genérica de conjunto con respecto al hombre y con respecto a la vida.
(JEO 128 G874)

Comentarios
Publicar un comentario