En la conjunción de elementos que ocasionan una obra literaria, es habitual encontrar los arquetipos de "el poeta" y "el loco", ofreciendo al entendimiento, a los sentidos y al corazón, una mezcla de magia, música e inocencia, cuya belleza sorprende de nuevo en cada verso, ante la idea de que allí sucede también el milagro. En el caso de Alegna y el fuego, de Ángela Zapata, hay además una suerte de juego de seducción y miedo con la muerte, de aprehensión intuitiva del misterio y de familiaridad natural con las formas más generosas del amor, que obligan a celebrar su presencia en la poesía colombiana como la revelación de una voz nueva y singular, destinada a abrir surcos inesperados a su paso.
(JEO C861.6 Z35)

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