Las distintas actividades que nos vemos obligados a desarrollar a diario en nuestros domicilios, en ocasiones desembocan en lo que podríamos llamar pequeñas catástrofes. Una pieza de cobre y una vasija de estaño destrozadas por haber utilizado un producto de limpieza equivocado, olvidando las peculiaridades de cada uno de los metales; una prenda que se destiñe por no haber tomado las debidas precauciones; otra que se destroza irreversiblemente por no haber sabido reparar la inoportuna descarga de un bolígrafo, etc., etc. Aileen Serrano y M.ª Carmen Arce nos muestran cómo en lo cotidiano hay situaciones desagradables que pueden evitarse y otras en las que, aun cuando sea imposible dar marcha atrás en la moviola e impedir que se vuelque el tintero o que demos un manotazo al jarrón tan querido, se puede atenuar el daño causado por nuestra torpeza o falta de precaución.
(JEO 643.7 S487)

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