Un poco de psicología es indispensable para decidir como será una comida, teniendo en cuenta las costumbres, los gustos e, incluso, la curiosidad de los huéspedes o del huésped que han aceptado la invitación. Desde este punto de vista creo que nuestra época se encuentra en neta ventaja con respeto al pasado.
En otros tiempos, por lo que se, una invitación a comer consistía, sobre todo, en un esfuerzo para hacer ostentación de las propias riquezas, las propias disponibilidad y la obligación de honrar, al máximo al invitado.
(JEO 641.5945 L868)

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