Valle anchuroso de Risaralda, valle lindo y macho que se va regando entre dos cordilleras como una mancha de tinta verde. Llanura de dulce nombre, que de tan serlo se deslíe en los labios como un confite de infancia y al pronunciarlo se oyen puntilleos de tiple guerrillero y sonajas de bambuco parrandistas.
Llano esmeraldino y fanfarrón como un cadete de primeras armas, prado caldense donde la vida es sabrosa, el sol bueno y el agua clara; vallecito que tiene la epidermis y las colonias acribilladas de palmeras, en cuyas orillas hay hembras sensuales de ondulado caminar, como las samaritanas, y unos mocetones pendencieros que chan al dado la vida, porque las mujeres les digan guapos.
(JEO C863 A696)

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