Esta investigación antropológica de la cultura culinaria nada tiene que envidiar a las mitologías gastronómicas tradicionales de Occidente. Deja sentado que la comida y los hábitos alimentarios en Colombia fueron fruto de un largo proceso histórico de diversos asentamientos humanos a través del tiempo. En un castellano claro y preciso el autor nos interna en el mundo de los frutales y mágicas pociones precolombinas, presentándonos la etimología de sus denominaciones, algunas de ellas desaparecidas por influjos más recientes, y otras, como el champús o el chontaduro, derivadas directas de palabras quechuas o incaicas que en la época dominaban el territorio del futuro Gran Cauca. Notas y apostillas muestra cómo gran parte de nuestra memoria cultural se encuentra en los cotidianos hábitos culinarios y gastronómicos, logrando revelas, quizás, quiénes somos y de dónde venimos.
(JEO 394.12 B261)

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