La música, la lengua y los hábitos alimentarios son los elementos más visibles que delatan la cultura de un hombre cuando se pone en contacto con otras civilizaciones. Es posible que a través de su formación académica un hombre cambie sus inclinaciones musicales o que por "coacciones” de tipo lingüístico asimile otras variantes de orden fonético o gramatical. Pero lo más seguro, por no decir imposible, es el desprendimiento de los hábitos y contenidos alimentarios que desde la cuna se convierten en una rigurosidad biológica.
(JEO 641.5986112 M868)
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