El libro de Salcedo Hierro es como un tierno peregrinar por los paisajes, los acentos, las palabras, el folklore y el verso de Andalucía. No podía imaginar que hubiera tanto poder de evocación en un libro de cocina. Porque la cocina resulta que es una semántica especial. Y a consecuencia de ello, es toda una historia de la raza. Y, por lo mismo, un mazo de costumbres inviolables. Y, dado los tiempos que corren, algo así como un reconocimiento de idiosincrasia y cultura en la Constitución. Sea bienvenido tan mágico libro. Para los espíritus cansados es una invitación a la andadura. Para los trotamundos, una incitación a detenerse. Para todos, un abanico de itinerarios que lo mismo nos llevan al compás del convento, allí donde se edulcora el postre más sabroso y virginal, como a la mesa redonda de las ventas y ventorrillos, con sus tahures y caminantes, con sus picadillos y salazones.
(JEO 641.5468 S161)

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