Al abrir las talanqueras para entrar a las primeras páginas de este modesto trabajo culinario, el lector podrá encontrar una terminología cuya literatura está enmarcada en un contexto universal gastronómico, por donde poco a poco irá galopando por una llanura inmensa pletórica de platos de la cocina criolla, en donde se podrá desmontar en cada uno de ellos para degustar de entrada las apetitosas sopas, hervidos y sancochos, acompañados de fuertes como carnes, pescados y pisillos que con delicados postres de dulces, esponjados y jaleas, rematarán con aromáticos cafés cerreros como potros sabaneros.
(JEO 641.5 V495)

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