Estudiar la historia gastronómica de la región del Caribe, entendiéndose por tal la zona intertropical de América que comprende las islas Antillas y la costa continental desde Yucatán hasta Venezuela y las Guayanas, es una labor que está por hacerse. Hoy este ámbito presenta características geográficas similares pues tiene clima, fauna y flora comunes. Sin embargo, esta relativa homogeneidad física contrasta con una diversidad cultural, cuya manifestación más acusada se da en el plano del lenguaje y hace pensar en ese Mediterráneo americano como muestrario abigarrado de las distintas tradiciones culturales del orbe. Estas primeras impresiones que generalmente suscita el Caribe no son sino relativamente ciertas. Si hoy nos parece que la zona tiene un paisaje más o menos común, un clima similar y plantas y animales compartidos, no siempre fue así. La arqueología nos enseña que en los últimos dos milenios se han producido importantes cambios en el paisaje. En época precolombina hubo un momento en que la costa continental compartía un régimen alimentario similar; posteriormente, los aborígenes arauacos y caribes, en sucesivas oleadas, originadas según las hipótesis generalmente aceptadas, en la costa noreste de Venezuela, fueron poblando las islas empezando por las de Barlovento hasta alcanzar las Antillas mayores, llevando consigo sus pautas alimentarias (maíz, yuca, frijoles).
(JEO 641.59116365 L911)

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