Desde la llegada de Colón, el Mar Caribe y particularmente los litorales colombianos, fueron el eje central de la construcción del Nuevo Mundo. Durante dos largos siglos las aguas caribeñas se tiñeron con la sangre de codiciosos conquistadores, pira tas, corsarios y filibusteros, quienes motivados por el sueño de las riquezas colosales que ocultaban las nuevas tierras españolas, se enfrentaron, naufragaron, se traicionaron o fueron derrotados por las insospechadas turbulencias y los abrasadores climas que en lugar de tesoros a muchos les deparó la ruina y la muerte.
(JEO 986.114 A639)

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